Parte 15: Helldunkel
Helldunkel.
El impacto de la última luz del día sobre la transparencia de la figura
sobre su mano, podía servir muy bien para resaltar las imperfecciones entre su
técnica y los recuerdos que habitaban en su mente sobre las Merodeadoras. Ruby
aún no sentía seguridad sobre la forma del pico, tal vez estaba demasiado
puntiagudo, y la longitud de las alas y las plumas de la cola tampoco le era
muy clara, así que decidió curvarlas un poco mientras la pequeña ave de cristal
giraba, como si se encontrara en un eterno despegue.
En aquel momento, el resto de sus pensamientos, y el malestar que generaban
en sus nervios, hizo que su atención se limitara en observar su creación
mientras la ponía a girar en suspensión sobre su mano, apuntando hacia el sol
que terminaba de ocultarse. Mientras duró, la luz remanente se refractó en su
ave de hielo, hasta que no hubo mucho que pudiera divisarse bajo el manto de la
noche que iniciaba.
Sin quitar la mirada del pájaro cristalino, sacó un fósforo que encendió
contra la corteza del árbol en que se sentaba, fuego que usó para encender la
lámpara de aceite que había traído a la entrada del bosque privado del Castillo
de Sonne. Tuvieron que pasar varios minutos hasta que al fin se diera cuenta de
que llevaba demasiado tiempo esperando a Brandt, pero en realidad no le
importaba, la mayoría del tiempo, la contemplación de sus pequeños logros
estimulaba más su conciencia que cualquier otra percepción del mundo, o
cualquiera de las molestas reflexiones automáticas que se veía obligada a tomar
cuando se hallaba en soledad.
Su concentración se fue disipando al ver pequeñas luces ir surgiendo a lo
largo del camino que ella recorrió para llegar a ese punto. Pequeños puntos
luminosos que, a medida que se formaban más cerca de ella, se convertían en
luminarias concéntricas que parecían salir de la nada.
Brandt: ¿Llevas
mucho tiempo ahí sentada?
Ruby: Sólo
un poco.
Brandt: Me
disculpo por la tardanza.
Ruby: No
es nada, capitán. No puedo decir que sea tiempo perdido.
Intentó sonar irónica con aquel comentario, pero en realidad no sentía
molestia alguna por la espera. Su mente se había ocupado en aquellas luces que
rodeaban a Brandt, era un truco del capitán que aún no conocía, ni pudo haber
imaginado previamente.
Brandt: El
ave ¿qué es?
El giro del ave se detuvo con la pregunta del capitán, ahora sólo se
hallaba suspendida sobre la mano de Ruby.
Ruby: Es…
una Merodeadora.
Brandt: Oh…
ya veo. Espléndida ave, aunque de carácter sorprendentemente simple.
Antes de ponerse de pie, Ruby terminó la suspensión de la figura, para
tomarla en su mano y lanzársela al capitán, quien se dedicó a ojearla, como
hacía de costumbre con las figuras que Ruby solía pulir en su presencia.
Ruby: Los
estudiosos de las aves dicen que es la única especie que puede hallarse en
cualquier parte del mundo, de ahí su nombre popular.
Brandt: Así
es.
Cargado con un pequeño bolso y sus espadas puestas en el cinto, el capitán
dio la vuelta para continuar recorriendo el camino que los adentraba al bosque.
Ruby debió apresurarse a tomar su arma y equipación para seguirlo, el séquito
de luces que acompañaban a Brandt hizo que le pareciera innecesario cargar con
aquella lámpara de aceite, por lo que la apagó antes de abandonarla.
Brandt: Avium ubique.
Ruby: ¿Perdón,
capitán?
Brandt: Se
dice que las Merodeadoras se encargaron de matar a Clausius, cosa que ninguno
de sus incontables enemigos pudo lograr durante toda su vida.
Ruby: ¿Clausius?
Brandt: Así
es, Clausius el Invicto. Máximo general de la Legión Latínica en la Quinta
Conquista del Continente… Guerrero formidable, no se tiene mayor registro sobre
la totalidad de sus dones, pero los relatos indican que destacó más que
cualquiera en el campo de batalla, ascendiendo en el ejército imperial, incluso
hasta pasar por encima de candidatos de alta cuna y sorprendentes dones, llegando
al máximo rango que un soldado pudiera detentar.
Brandt encendió un cigarrillo mientras la empinada del camino se convertía
en un territorio plano, las luces que los acompañaban no permitían contemplar
la totalidad de su porte a Ruby, quién sólo se limitó a escuchar la narrativa
del capitán.
Brandt: Estar
a cargo de la Quinta Conquista no iba a ser una tarea fácil, en tanto
impresionantes guerreros no comunes estaban del lado de las naciones paganas.
Aidan el Cruel por parte de los gaélicos, Alina de la Tempestad en el Rus…
incluso Jon el Meticuloso en los territorios anglos del norte… pero todos
cayeron ante él en la guerra más sangrienta, pero que hizo más grande que nunca
al Imperio del Sol… Aunque no parece una afirmación de mucha rigurosidad, los
escribanos que documentaron su época lo catalogaban como el único portador del
“Don de la Guerra”.
Ruby: …
Brandt: Aunque
conllevó a muchas bajas de ambos lados, la campaña de Clausius se mostró
impoluta, y en unos 15 años logró conquistar y pacificar la mayoría del
continente, venciendo a todos los enemigos que se le pusieron en frente,
internos o externos.
Ruby: No
lo tomaba como conocedor de historia antigua, capitán.
Brandt hizo un gesto desinteresado con su cigarrillo.
Brandt: Se
dice que la decadencia de Clausius llegó pocos años después del final de la
guerra, en medio de su esplendor, con propiedades, amplia familia, y un estatus
de admiración entre los nobles del Imperio… un día, simplemente decidió
retirarse a una isla aledaña a las Metrópolis, donde permanecería el resto de
su vida, y escribiría algunas de sus memorias y reflexiones.
Ruby: …
Brandt: Las
memorias finales de Clausius denotan relatos sobre sus experiencias en el campo
de batalla, sobre las lecciones que tomó de sus rivales, y los amigos que fue
perdiendo en el camino… Cada escrito más errático que el anterior, excepto el
último.
Ruby: ¿El
último?
Brandt: Así
es, en sus últimos meses de vida, Clausius escribió pedazos de sus memorias en
términos incoherentes, incluso risibles… pero su última entrega fue una joya de
literatura, venerada y estudiada hasta nuestros días… Avium ubique… ave
omnipresente.
Ruby: …
Brandt: Un
poema de rigurosa métrica e increíble belleza, donde nuestro desgraciado
general narra cómo las Merodeadoras estuvieron presentes en cada lugar que
visitó, y en muchos de los momentos más importantes de su vida… Muestra cómo
las Merodeadoras estuvieron en las dulces praderas donde fue feliz con su
amada, y en los grises fangos donde masacró a contrarios e inocentes… Desde las
frías estepas rusas, hasta las cálidas playas latinas… En árboles muertos junto
a las embarradas tiendas de campaña donde durmió por años, y en los delicados
pórticos de su propiedad, en la isla que vio el final de sus días.
Brandt: Poco
a poco, el poema termina transformándose en una tragedia, donde el sufrimiento
es traído por la repetición de las aflicciones mentales de Clausius y su falta
de interés por los asuntos terrenales, y la presencia de las Merodeadoras no es
más que un puro augurio de… desesperación.
Ruby: Entonces,
¿se volvió loco?
Brandt: Supongo
la desazón y la locura tienen muchas cosas en común.
Ruby: ¿Cómo
murió?
Brandt: Fue
fiel a las tradiciones de sus contemporáneos acaudalados… y se desangró en su
bañera, por supuesto.
El comentario causó una pequeña risa en Ruby, la cual captó la atención de
Brandt.
Ruby: La
idea de poder recorrer y estar en cualquier lugar me parece más seductora de lo
que entendió Clausius.
El capitán se detuvo al pie de un árbol, donde puso aquel pequeño bolso y
el abrigo que traía puesto, Ruby se dirigió a otro árbol en una distancia
prudente, para hacer lo propio con sus pertenencias.
Ruby: Tal
vez, incluso estar en todos los lugares a la vez… digamos que me agrada el otro
lado de la decadencia de Clausius.
Tras deshacerse de su cigarrillo, el capitán desenvainó sus espadas para
ponerse en guardia, apuntando hacia Ruby, quien se apresuró a formar una de sus
lanzas desde la mano derecha. Tantas lanzas rotas en prácticas previas la
habían llevado a tomar esta medida, eso y la mayor eficacia que había logrado
obtener para endurecer la materia que podía formar.
Brandt: Una
portadora de la locura… una portadora de la locura con una lanza y metro y
medio de letalidad.
El comentario produjo una sonrisa en Ruby, quien se tomó un momento para
analizar su campo de batalla. Los árboles alrededor, la altura del césped sobre
el que reposaban sus pies y los de su objetivo, la humedad que sentía en el
aire, la poca luz disponible producida por voluntad de su rival. Y así, se
abalanzó sobre Brandt.
De los pequeños combates que había tenido con el capitán, aprendió la
longitud de la lanza suficiente para darle una distancia segura respecto a los
contraataques de sus espadas, por lo que cada corte y estocada le daban un
mejor tiempo de reacción. El capitán retrocedía menos y atacaba más conforme
progresaban en sus entrenamientos, y lo hizo saber en aquel combate.
Los giros de los filos de Brandt danzaban junto a las estocadas, cortes y
saltos de Ruby. Pudo poner el filo de su lanza a un par de centímetros de la
cara de Brandt en una ocasión, y hacer retroceder su torso ante un corte plano,
hasta que llegó aquel momento de cada una de sus batallas, donde los giros de
Brandt tomaban tal velocidad que intentar atacarlo era tan improductivo como
buscar esquivar sus ataques. Así, Ruby terminó en el suelo, con una cortada en el
brazo, una en la pierna, y otra en el costado.
Brandt sabía exactamente cuándo detenerse tras desestabilizar la danza de
Ruby y penetrar su defensa, lo cual la hacía sentir ridícula al lado de su
oponente, quien le dio la mano para levantarla.
Ruby se dirigió hacia sus pertrechos, para tomar uno de los frascos con la
sangre de Eileen.
Brandt: ¿Cuántos
de dio?
Ruby: Cinco.
La forma en cómo la sangre de Eileen se mantenía tan caliente en los
frascos como si estuviera dentro de sus venas le parecía algo asqueroso, pero
Ruby insistió en su uso, pues entrenar con espadas romas para no salir herida
le parecía una pérdida de tiempo después del progreso que obtuvo en su primer
encuentro con Brandt. Un par de gotas en cada corte y estaría como nueva.
Ruby: ¿Cuánto
tiempo duré?
Brandt: Poco
menos de un minuto… más que cualquier soldado en el Continente, pero mucho
menos que Lana.
El desgaste físico que le implicaba cada uno de aquellos encuentros
violentos, la obligó a tomarse una pausa para respirar, poniendo sus manos
sobre sus muslos y mirando hacia abajo en señal de agotamiento. Mientras tanto,
Brandt clavó sus espadas en el césped.
Brandt: Creo
que tenemos un problema de método, bueno, tienes un problema de método.
Ruby levantó su mirada hacia el capitán, quien recostaba su cuerpo sobre
los mangos de las espadas que había clavado en el suelo previamente. La falta
de luz en el ambiente le había hecho pasar por alto que su barba ya no estaba,
y cómo eso le restaba años a su apariencia.
Brandt: Tu
fijación y anticipación de mis movimientos está muy bien para un combatiente
común, o un no común con una percepción limitada de la realidad… pero es
evidente que ese no es nuestro caso.
Ruby: ¿Qué
quiere decir?
Brandt: La
razón por la cual me es fácil incrementar mi velocidad sin perder precisión en
mis movimientos, incluso cuando no miro a mis objetivos, es porque me fijo en
el efecto de nuestro combate en la totalidad del ambiente, y no en lo que tengo
en frente… ¿comprendes?
Ruby hizo notar su incredulidad, a lo que Brandt respondió con un resople.
Brandt: Veamos,
¿qué ocurre cuando congelas las cosas?
Ruby: ¿Capitán?
Brandt: ¿Cómo
se ve en tu mente cuando ejerces tu don?
Ruby: Bueno…
no sé explicarlo exactamente, no sé si puedo verlo o sólo sentirlo, pero… el
ambiente, las cosas… están compuestos por partículas, pequeños puntos que se
agitan constantemente.
Ruby se puso de pie de forma erguida, y estiró su mano derecha con la palma
abierta.
Ruby: Lo
que hago sólo es disminuir su agitación, hasta casi detenerlas… con años de
práctica, aprendí a hacerlo de forma localizada, o en largas distancias.
Poco a poco, una nueva lanza se formó, extendiendo la vara desde la palma
de su mano, hasta formar el filo que la caracterizaba.
Ruby: ¿Se
entiende?
Brandt: Vaya…
un resumen bastante claro.
Ruby: …
Brandt: ¿Alguna
vez intentaste hacerlo con todo lo que te rodea?
Ruby: Ehm…
no exactamente.
Brandt: En
la redada del Bosque Oscuro… Kitty dijo que congelaste la carretera kilómetros
adelante para comprometer el avance de aquel pelotón.
Ruby: Así
es.
Brandt: ¿Cómo
pudiste hacerlo… sin ver lo que tenías adelante?
Ruby: En
realidad, es el mismo principio anterior, detener la agitación en un lugar me
dice sobre lo que ocurre en el siguiente, y en el siguiente, y en el siguiente.
Brandt: Bueno,
entonces sabemos que hacer lo mismo para todo lo que te rodea no será
precisamente un ejercicio difícil.
Ruby: Per-
El capitán tomó sus espadas y se alejó un poco de Ruby.
Brandt: Vamos,
inténtalo.
En efecto, enfriar el ambiente no le era un ejercicio ajeno, pero su
dificultad no radicaba en falta de capacidad, sino en la actividad de
conciencia plena que esto implicaba. Asimilar los sucesos que ocurrían a su
alrededor significaba abandonar el aislamiento mental que la protegía de la
alteración nerviosa que estos le causaban, incluso en la paz del bosque en el
que se hallaban.
Brandt: El
control de los dones que alteran el ambiente en su totalidad, necesariamente
implica un mecanismo de “monitoreo” de éste… Cuando busques congelar este
espacio, podrás rastrear mis movimientos en tanto me halle dentro de tu rango
de percepción, eso debería equiparar un poco nuestras habilidades.
Con respiración profunda, Ruby cerró sus ojos alzando su rostro hacia el
cielo, en parte nublado y en parte cubierto por las hojas de los árboles.
Sintió la agitación de las partículas a su alrededor, y fue suavizando su
movimiento, en tanto su rango de acción se alejaba poco a poco alrededor de su
cuerpo. Era un ejercicio difícil, le significaba más concentración que
cualquier otro uso de sus dones, cuando pudo estimar que estaba enfriando el
ambiente unos 50 metros a su alrededor, pudo fijarse en la mayor agitación que
podía encontrar en aquel espacio, y así, abrió sus ojos y miró a Brandt, era
una agitación sin igual, y eso le molestaba mucho.
Brandt: Cuando
estés lista.
Mientras las palabras del capitán se veían adornadas por el vapor que salía
de su boca, Ruby dedujo que combatir y rastrear las vibraciones de Brandt en el
ambiente, eran esfuerzos que superaban su nivel de concentración en aquel
momento.
Ruby: Capitán,
no pued-
Brandt: Entiendo.
Desligar la forma de combatir que has usado toda tu vida de tu percepción
global del ambiente puede ser difícil al principio.
La agitación y los sonidos del ambiente empezaban a hacer estragos en sus
nervios, las punzadas en la nuca volvían a molestarla.
Brandt: Pero
supongo que no tenemos tanto tiempo, así que debemos apelar a tu sentido de la
supervivencia para acelerar el aprendizaje... Una vez más ¿vale?
Ruby: ¿Qué?
Brandt se puso en guardia. Empezando a perder el control del campo de
batalla que había desarrollado, Ruby hizo lo propio. Lo siguiente que empezó a
notar, fue cómo las luces con las que Brandt iluminaba el bosque comenzaban a
apagarse, una por una. Hasta que al final, la última luminaria, cercana al
cuerpo del capitán, dejó de brillar.
Abandonada en la oscuridad y sólo con los sonidos del bosque, la confusión
se apoderó de Ruby, más aún al no poder escuchar los pasos de Brandt. No
terminó de dar una vuelta completa sobre sí misma, cuando sintió una mordida de
acero sobre su brazo izquierdo. Mientras soltaba la lanza para llevarse la mano
a la herida, liberó un quejido, pero en su mente agradeció que la cortada no le
rebanó todo el brazo.
Un par de segundos después, llegó a su mente la reflexión de que sólo
escuchó los pasos de Brandt en el momento en que hizo su ataque, definitivamente,
estaba llegando a ella con movimientos irregulares, inutilizando completamente
sus sentidos inmediatos.
Con sus latidos acelerados por la adrenalina, su respuesta automática fue
reiniciar su congelamiento del campo de batalla, por alguna razón, el estrés de
esta actividad ya no le importaba. De nuevo sintió el agitarse de las
partículas, la forma en como aquellos pequeños puntos giraban sobre sí mismos,
y cómo la manera en que giraban le daba una idea sobre la materia que estaban
componiendo, las hojas alargadas del césped, la corteza de los árboles, el aire
que respiraba. El momento en que pudo identificar cómo giraban las partículas
de la carne que se movía junto a dos pedazos de metal irregular, fue casi el
mismo en que se vio obligada a echarse de un salto hacia un lado y dejar una
masa de picos de hielo para que recibiera el impacto de las espadas por ella.
Brandt: ¡Bien!
Necesitaba incorporarse, así que decidió comenzar a moverse a través del
bosque mientras formaba una nueva lanza, estrellando señuelos de hielo contra
las embestidas del capitán, la oscuridad ya no le importaba, ahora sólo le
importaba el patrón de movimiento de Brandt. Sentía su presencia lejos de ella
en determinado momento, hasta que re aparecía unos metros cerca de su cuerpo
para atacar, sin trazar ningún tipo de trayectoria.
Decidió enfriar más el ambiente para incomodar su posición, y gradualmente,
le fue más fácil sentir cuando aparecía y re aparecía. Hasta que pudo
incomodarlo más, poniendo picos de hielo donde sintiera su presencia. En la
siguiente embestida se sintió lista para cruzar estocadas con él, tanto que el
combate se sintió como aquel que tuvieron al principio.
Conforme avanzaba la batalla, Ruby sintió que tomaba más confianza, hasta
que ésta le dio el ánimo suficiente para atacar en vez de defenderse. Plagó de
picos de hielo todo a su alrededor, y se abalanzó sobre Brandt en el momento en
que pudo sentir su presencia cerca de ella, la definición que ahora podía darle
al cuerpo de Brandt, a sus armas y sus movimientos, le daba una perspectiva del
combate por encima de la de cualquier encuentro anterior. Sin pensar en
cualquier implicación y conciencia previa, estaba decidida a detener la
agitación que Brandt representaba.
El combate se hizo fiero, el capitán se defendía de los ataques que Ruby
lanzaba con el arma que empuñaba y aquellas que hacía aparecer en el bosque, de
haber podido verse algo, hubiera sido la Danza Espiral del capitán, adornada
con los brincos de su aprendiz y los fragmentos de frío cortante que invocaba. Finalmente,
con la ayuda de un par de picos de hielo, sintió que limitó la Danza de su
maestro lo suficiente como para aplicar una estocada, pero una profunda punzada
en el abdomen terminó con el encuentro.
Cuando las luces volvieron, Ruby se vio con su lanza clavada sobre el
tronco de un árbol, al lado de ésta, el rostro de Brandt con una pequeña
cortada en la mejilla. Aquello le hizo sentir un poco de decepción, hasta que
vio el resto del panorama, pues Brandt le había logrado clavar su espada
estando arrinconado por los picos de hielo, los cuales le habían causado un par
de heridas en brazos y piernas.
La gratificación de la escena le había hecho olvidar sus propias heridas,
hecho que volvía a su mente cuando escupió sangre sobre el capitán de forma
involuntaria. Brandt procedió a enfundar sus armas y a cargarla sobre su
hombro, para ir en busca de los frascos de Eileen. A punto de perder la
conciencia, miró a su alrededor, el bosque se había convertido en un escenario
cristalino, donde las hojas congeladas tomaban belleza junto a los picos
regados en todo el lugar.
Brandt: No
fue una herida letal, sólo necesitaba detenerte. De todos modos, me disculpo.
Transportó con cuidado el cuerpo de la pequeña aprendiz, hasta poder
sentarla al pie del árbol donde encontró sus pertrechos. El ardor de las
heridas produjo impaciencia en Ruby, mientras contemplaba cómo el capitán
buscaba algo dentro de su pequeño bolso, de éste, sacó una especie de cristal
cilíndrico. Mientras le entregaba a Ruby el frasco de sangre para beber, se
fijó en la herida su brazo, la cual procedió a presionar con fuerza, poniendo
aquel extraño cristal bajo el torrente de sangre que emanaba.
Ruby: ¡Ouch!
Brandt: Shhh…
bebe la sangre, cúrate.
Y así lo hizo Ruby, el momentáneo éxtasis que le producía el efecto de la
sangre de Eileen era una plácida curiosidad. Se subió la camisa cortada que
llevaba para poder contemplar cómo su herida se cerraba, por alguna razón, esto
también le generaba algún tipo de satisfacción. Cuando pudo volver a la
normalidad, se fijó en el capitán, quien agitaba aquel vaso de cristal con su
sangre, ojeándolo con curiosidad.
Brandt: Es
la primera vez que veo una apropiación tan rápida de la percepción global de la
realidad, eso fue de verdad… espléndido.
Ruby: Ehm…
gracias, capitán.
Sin poner mayor atención a Ruby, Brandt soltó el cristal, dejándolo
suspendido en el aire, mientras se acercó a Ruby para tomar uno de los frascos,
y proceder a poner una gota de sangre en cada una de sus heridas. Mientras lo
hacía, procedió con su charla.
Brandt: Nuestro
universo, la realidad misma… funciona como una especie de enorme caja o
contenedor… de infinitas proporciones. Sus límites son un misterio para nuestra
pequeña humanidad, no nos es claro cuán grande es la caja… así como tampoco
sabemos mucho sobre cuál es el más pequeño de sus elementos.
Ruby: …
Brandt:
Nuestra realidad puede entenderse como un contenedor que puede estirarse y
contraerse de infinitas formas bajo los dictámenes de lo que comprendemos como
el tiempo, pero sin perder la ley general que define su naturaleza, una esencia
divina que sostiene sucesos tan fundamentales como la composición de las
estrellas… o tan irrelevantes como esta conversación.
Ruby: ¿Qué
tiene que ver eso con el entrenamiento?
Brandt: Una
deducción adicional de la naturaleza topológica de la realidad, es el hecho de
que todos los elementos que contiene guardan una relación entre sí, un vínculo
que puede manifestarse incluso en proporciones muy difíciles de observar… tú y
yo estamos conectados de alguna forma, así como podemos estar conectados a una
de las rocas de asfalto que adornan la entrada del castillo, al ganado que produce
la leche que nos alimenta, o a la ceniza que asciende por encima de una fogata
a miles de kilómetros de aquí.
Ruby: …
Brandt: Podría
decirse que los dones de los no comunes parten de una especie de comprensión de
aquella relación y, naturalmente, del provecho de ésta.
Brandt dirigió su mirada al cristal que giraba suspendido con la sangre de
Ruby, e hizo señas con una de sus manos, con lo que comenzó a acercar una de
sus luminarias a aquel cilindro hueco, causando un brillo que se refractaba
hacia la corteza de uno de los árboles, proyectando sobre ésta un círculo de
luz, mientras las demás luminarias parecían apagarse.
Brandt: Así
es como sabemos de la excepcionalidad de los dones en los elegidos… el manejo
del frío, el calor, la presión del aire, el electromagnetismo y otras
manifestaciones a gran escala de la realidad, denotan un mayor talento en la
comprensión y uso de esta relación esencial, lo cual es bastante escaso entre
los nuestros… pero, el desarrollo de estas habilidades y la percepción global
del ambiente que implican, suelen tomar mucho más tiempo… Señorita Schloss, usted
es, definitivamente, un caso aislado.
El capitán señaló hacia el círculo de luz que se proyectaba en el árbol,
ahora era la única luz en el lugar.
Brandt: Ahí
está.
La luz proyectada a través de la sangre de Ruby inició con un color blanco
incandescente, casi molesto a sus ojos. Tras un momento, aquel color blanco fue
perdiendo su intensidad hasta tornarse de vívido amarillo, el amarillo fue
degradándose a un tono verde, que fue oscureciéndose hasta parecer azul. Cuando
aquel círculo se tornó azul, tomó más tiempo en mutar su color, y cuando el
color azul apenas podía distinguirse de la oscuridad del resto del tronco, no
parecía que la luz del cristal fuera a cambiar más.
Brandt: Azul
profundo, obtenido del verde, y bastante parecido al negro.
Ruby: ¿Qué
es eso?
Brandt: La
luz puede interpretarse como un fenómeno trascendental y omnipresente de la
realidad, a nuestros ojos, su interacción con los demás elementos de ésta se
manifiesta en… colores.
Ruby: ¿Colores?
Brandt: Así
es, el color de las cosas nos da una muy buena idea de su naturaleza, y no hay
forma más pura para resaltar los colores de un objeto que con una clara
oscuridad… como objetos de la realidad, nuestros espíritus no escapan a aquella
premisa.
Ruby: Helldunkel.
Brandt: Niña
lista.
Ruby: Mi
padre colgó muchas pinturas de ese tipo en la sala de nuestro hogar, escenas de
claros oscuros, unas más trágicas que otras… Helldunkel… todas llevaban
esa palabra inscrita en algún lugar.
Brandt: Bueno,
supongo que el concepto de claroscuro aplica tanto a las pinturas como a los
espíritus… el efecto que acabamos de presenciar depende mucho del cristal que
utilicé… difícil de obtener, aunque existen cristales de obtención más
problemática… puedes llamarle… prisma espiritual. Nos ayuda a divisar el color
de los espíritus a partir de su flujo vital, aunque esta será una cualidad que
podrás observar algún día sin necesidad de cristales.
Ruby: …
Brandt: Todo
se trata de la luz y la oscuridad, o lo que es lo mismo, ausencia de luz. Su
efecto al interactuar con los elementos de nuestra realidad, materializado en
colores, determina qué tanta luz habita en estos, y así obtenemos el círculo
cromático. Cuando hallamos luz en los objetos, entendemos que la gracia que
otorga vida y funcionalidad a los cuerpos de la realidad se halla presente,
podemos identificar esto con la luz transparente, y su camino hacia un vivo
amarillo, y luego a un rojo encendido-
Ruby: Y la
proximidad al negro desde el azul y el púrpura denota muerte y melancolía ¿no
es así?... esto no dista mucho de un manual de pintura.
Brandt: Es
porque la pintura es un ejercicio primitivo de imitación de la naturaleza… la
tendencia a la oscuridad en los colores, implica la separación de lo que
compone la funcionalidad, espacios y elementos donde no es posible diferenciar
una cosa de la otra, no es exactamente muerte, sino… entropía.
Por un momento, el capitán miró fijamente a los ojos de Ruby, luego al círculo
azul en el árbol, como buscando una comparación en los colores de ambos.
Brandt: En
tanto se trata de conjunción y separación, podemos deducir dos principios que
se entremezclan de muchísimas formas, y así, logran dar forma a cada elemento
de nuestra realidad… Por un lado, aquello que, lleno de luz, goza de lo
espontáneo del impulso instintivo y la vitalidad, el regocijo del principio de
las cosas y la simpleza de su propio sentir… aquello que diferencia su propia
forma con su sola presencia en este mundo, una forma ideal que prescinde de
cualquier camino hacia la comprensión de sí misma y aquello que le rodea,
porque ésta ya habita dentro de sí.
Brandt: Por
otro lado, se llena de oscuridad aquello que subsiste como una consecuencia del
fluir natural de las cosas, donde la separación de sus partes no es más que un
producto de luces previas, vínculos y relaciones que debe asimilar y conservar
para poder diferenciarse y reconocer su propia existencia. Si bien en la plena
oscuridad no existe el impulso vital de la existencia, aparece la total
explicación de lo que éste causa.
Ruby: Entonces…
¿la progresión del poder y el conocimiento es un reflejo de la oscuridad en el
alma?
Brandt: Puede
expresarse de esa forma… una vez escuché mencionar que aquellos espíritus de
negro profundo, tienen la desgracia de conocer el principio y el final de todas
las cosas… suena como una exageración, aunque bastante útil.
Ruby: Básicamente,
está diciendo que poseo un talento sin igual.
Ruby se llenó de una sonrisa.
Brandt: Si
quieres tomarlo de esa forma… Por esa razón nos resultó tan efectivo ponerte en
peligro para explotar tus dones. El estado de naturaleza en que te pone tu
instinto de supervivencia acelera tu comprensión de las relaciones materiales
que manejan tus dones… una aceleración descomunal, diría yo, pero eso es
completamente congruente con el color de tu espíritu.
El capitán volvió a señalar aquella luz azulada en el árbol.
Ruby: Pero,
a la vez… usted dice que es una desgracia.
Brandt: Tu
propensión a la ansiedad, la desazón frente a la vida común… incluso diría que
tu negación respecto a la percepción del ambiente en el uso de tus propios
dones… son efectos secundarios de la forma en cómo tu alma fluye en este mundo,
perdiendo la capacidad de sorprenderse ante las cosas simples, y hallando cada
vez menos satisfacción al ampliar las fronteras de su conocimiento del mundo.
Brandt se puso de pie, disponiéndose a recoger sus pertenencias y a
soltarse el cinto que llevaba sus espadas, para ponerlo sobre sus hombros.
Brandt: Busquemos
un lugar más cálido, estos picos de hielo no se disolverán en toda la noche.
Ruby prosiguió a recoger sus pertenencias y seguirlo a través del camino
del bosque.
Ruby: La
razón por la que me fue difícil acaparar el escenario a mi alrededor, es mi
molestia respecto al movimiento de las cosas.
Brandt: …
Ruby: Congelar
es una especie de respuesta a esta aversión, desde que tengo memoria del uso de
mis dones… es como si surgieran para aplacar ese deseo de detener el revoloteo
impredecible de todo lo que me rodea.
Ésta era una confesión que Ruby nunca había hecho a nadie, por lo que una
grata expresión se formó en su rostro.
Ruby: Si
pudiera detener el mundo y todo dentro de él, tal vez sentiría una plena
felicidad ¿no lo cree, capitán?
Brandt: Bueno…
detestar el carácter inquieto de nuestro mundo parece contradictorio para una
Merodeadora que desea recorrerlo ¿no?
Ruby se divirtió con la ironía.
Brandt: Conozco
a alguien que piensa exactamente lo contrario, el color de su alma es el rojo
más profundo que puedas imaginar.
Ruby: ¿A
caso es la señorita Green?
El capitán soltó una risa corta.
Brandt: Para
nada, el alma de Anna es mucho más… difícil de explicar… tal vez algún día
pueda presentarte a nuestro espíritu rojo.
Ruby: Entonces
¿funciona de esa forma? ¿es tan simple como limitar los espíritus a un color?
Brandt: La
naturaleza de nuestras almas es nuestro único impulso imprescindible, porque
precisamente nos identifica frente a todo lo demás. La oscuridad y melancolía
en el color azul se vincula directamente con la separación y reposo de las
partículas que componen la materia que te rodea, así como con el color de todas
las cosas cuando se congelan, e incluso con tus ansias de “detener el mundo” … relacionar
tu alma con todas las cosas y conceptos que evoca el color azul oscuro puede
ser un argumento simplista, pero te sorprendería su precisión.
Mientras continuaban su camino a través del bosque, Ruby comenzó a escuchar
agua correr, y la luz de la luna comenzaba a vislumbrarse al final de un cúmulo
de árboles frente al camino, se dirigían a uno de los arroyos que cruzaba la
propiedad.
Brandt: Nuestra
ley general va incluso más allá, y nos permite explicar los dones. Como
mencioné antes, existe un principio de inter relación entre todos los elementos
que componen la realidad, incluyendo los espíritus. Eso también significa que
todos los dones imaginables están presentes en todas las personas,
manifestándose de forma nula en la mayoría, y apareciendo de forma definida en
los no comunes… El color del alma, así como relaciona el espíritu con las cosas
y conceptos que evoca dentro de la realidad, también nos orienta sobre su
afinidad material, y, por ende, sobre los dones con los que vino al mundo… el
azul y el agua, el rojo y el fuego, el verde y la tierra, etcétera… etcétera…
son ejemplos simples de cómo la localización cromática de los espíritus explica
su afinidad material en términos de sus dones.
Finalmente, salieron de la densidad del bosque, y se encontraron con el
arroyo, y la luz de la luna iluminando su corriente.
Ruby: ¿Dónde
aprendió todo esto?
Brandt: He
tenido maestros, algunos en esta tierra, otros en mis sueños… ¿es eso difícil
de creer?
Ruby: No
en este punto.
Cuando pudieron ubicarse al lado del arroyo, Brandt suprimió las luces que
invocaba, para reemplazarlas por una especie de fogata, sin ningún tipo de
combustible que la sostuviera. Se sentaron alrededor de ésta para compartir
cigarrillos.
Brandt: ¿Alguna
vez te preguntaste de dónde salían tus dones?
Ruby: ¿Qué
quiere decir?
Brandt: ¿De
dónde crees que salía aquello que te permite congelar cosas, detener la
agitación de las partículas?
Ruby: Un
par de veces en mi vida, pero criarse en un ámbito donde te repiten
constantemente que se trata de los dones con los que viniste al mundo, fuerza a
quitarle importancia a esas preguntas.
Brandt: Bueno,
supongo que esta es la última lección de la noche.
Ruby tomó una bocanada de humo, preparada para seguir escuchando. Era
increíble el efecto que causaba el consumo de cualquier sustancia tras haber
probado la sangre de Eileen, pareciéndose mucho a la primera vez que las
probaba, un ligero mareo rodeaba su cabeza.
Brandt: Es
elemental decir que la totalidad de acciones que ejecutamos y vivimos como
seres humanos puede resumirse en una relación de sujeto a objeto… el sujeto
cambia la realidad tras interactuar con el objeto, y, este cambio puede
explicarse con facilidad si estudiamos los sucesos que ocurren en aquel proceso.
Ruby: …
Brandt: Si
queremos fuego, buscamos leña, queroseno o cualquier combustible, y la
combustión nos lleva al cambio que deseamos en ese instante. De igual forma con
todos los cambios que observamos en nuestra vida diaria… la forma en como las
prácticas de los comunes ha venido transformando nuestro mundo es bastante
simple si se pone la suficiente atención, pero ¿qué pasa con los cambios que
hacen los no comunes a la realidad?... ¿qué hace que encendamos fuego sin
combustible? ¿qué hace que, de la nada, congelemos bosques enteros, o
iluminemos un camino sin medios físicos disponibles para producir luz?
El capitán miró directamente a Ruby, como esperando una respuesta de su
parte, lo cual ella negó con un movimiento de su rostro.
Brandt: Los
dos tipos de cambio generan la misma alteración en el ambiente, el camino de
buscar un combustible y encenderlo se muestra más largo, pero en él hallamos
una explicación lógica para el cumplimiento de la acción, y encontramos una
evidencia del desgaste equivalente que puede producir una fogata, en sus
cenizas y el humo que lanza hacia el aire… en el otro ejemplo, sólo tenemos la
voluntad del sujeto para cumplir la acción… y eso es, aparentemente, todo lo
que sabemos sobre nuestros dones… que nuestra voluntad nos permite hacer estos
cambios inverosímiles a la realidad.
Ruby seguía sin entender el argumento del Brandt, y lo hizo notar en su
expresión.
Brandt: Todo
suceso físico que ocurre en nuestra realidad requiere de un insumo previo, y
deja un desecho que representa la entropía que éste causa, es una ley
fundamental que pareciera ser rota por los no comunes… pero no es así. Para
explicar esto, debemos apelar a uno de los misterios fundamentales que nos
rodean… Ruby ¿se te ocurre alguna forma en la que puedas percibir la realidad
desde mi perspectiva?
Ruby: Creo
que no.
Brandt: Si
quisiera percibir la realidad desde tu perspectiva o desde la de cualquiera,
tampoco hallaría una forma que no se identifique sólo con mi propio ser… por
esta razón, la individualidad en las relaciones entre el espíritu y la realidad
es un misterio del que no podemos prescindir como seres humanos ¿se entiende?
Ruby: Creo
que sí.
Brandt: Bueno…
por lo tanto, el nacimiento de un cambio en la realidad, teniéndonos a nosotros
mismos como único testigo comprobable de la misma, parte de la idea en la mente
que lo produce, incluso por encima de los insumos que requiere… no puedo crear
una fogata sin antes concebir la idea de la misma, al igual que no puedo
realizar ninguna acción de mi diario vivir sin antes concebirla de alguna
forma.
Ruby: ¿Trata
de decir que sólo basta la voluntad de mi imaginación para crear cualquier
cosa?
Brandt lanzó una expresión dudosa.
Brandt: No
exactamente… evidentemente, existen ciertos límites que nos impone la realidad
misma, si estos límites no existieran, no conoceríamos diferencia entre comunes
y no comunes, no todos pueden percibir el mundo como un cúmulo de pequeñas
partículas que se agitan… la comprensión de algunos espíritus de las inter relaciones
simultáneas de la realidad, implica una mayor cercanía con el misterio que nos
permite aquella facilidad para alterarla, facilidad que llamamos dones.
Brandt pausó para tomar una última bocanada de humo y deshacerse de su
cigarrillo.
Brandt: Lo que
trato de decir es que… esta facilidad para comprender la realidad, y así poder
cambiarla, esta comprensión superior de las relaciones estructurales que rigen
nuestra existencia, nos acerca a ese puente invisible entre la mera voluntad de
nuestras ideas y su materialización.
Ruby: ¿Puente
invisible?
Brandt: Así
es. Si lo piensas de forma más simple, toda alteración en la realidad requiere
de un “salto” entre la idea de la misma y su materialización… normalmente, los
cambios físicos explicables nos dan razón de este salto a través de los
procesos de transformación, y sus consecuentes rastros pueden observarse en la
misma realidad material… pero en el caso de estos cambios físicos
“inexplicables” que causan los no comunes, este salto se hace a través de un
espacio, o puente invisible, y este rastro imperceptible reside en este lugar.
Ruby: Como…
¿otro mundo?
Brandt: Hay
quienes lo interpretan como otro plano, o como una especie de realidad
paralela… hay quienes lo ven como una energía inversa, que se cancela con el
producto material de las formas de energía de nuestro universo, para así
sustentar la realidad misma. La existencia del Espacio, no sólo sirve para
explicar el funcionamiento de los dones en los no comunes, sino todo producto
inverosímil de nuestra realidad.
Ruby: El
Espacio.
Brandt: La
Brecha, el Abismo, Materia Oscura, Gauf, el Mar Inverso… tiene muchos nombres,
a mí me fue presentado como el Espacio.
Un largo suspiro de Ruby le hizo entender al capitán que su idea había sido
comprendida.
Ruby: Entonces…
el aumento de nuestro poder, la ampliación de la comprensión fundamental de la
realidad… significa una mayor conexión con el Espacio.
Brandt: Exactamente.
Ruby: Y
esta conexión… ¿puede verse, o sentirse de alguna forma?
Brandt: En
el momento en que pudiste apropiarte del bosque por tus propios medios, y
usarlo a tu conveniencia para el combate, sentiste el Espacio, al igual que
cuando formaste aquella pequeña ave de hielo… para usar los dones se requiere
sentir el Espacio de alguna forma… ahora, verlo, o sentirse dentro… es otra
cuestión… tal vez lo averigües en algún momento.
Ruby: Creo
que entiendo.
El capitán extendió su mano para alcanzar el pequeño bolso, dentro del cual
empezó a rebuscar algo.
Brandt: Supongo
que mereces una recompensa por el trabajo de hoy.
La mano sacó un collar de lo que parecía ser grueso oro, que contenía 3
diamantes ovalados del tamaño de huevos de codorniz, encadenados uno seguido de
otro. La luz de la luna y el fuego sobre el que se sentaban, reflejaban un
brillo sin igual en aquellas piedras, un brillo que podía tornarse perturbador
a los ojos de Ruby, quien no supo cómo reaccionar a la escena.
Brandt: El
estudio y la comprensión del Espacio como tal, ha sido abordado desde hace
mucho tiempo, y cedido sucesivamente por cierto grupo de personas… personas
distinguidas entre los no comunes, si puede decirse de esa forma.
El capitán se puso de pie para ubicarse detrás de Ruby, arrodillándose
lentamente.
Brandt: Entre
ellos, predomina una historia, un mito, o incluso… un relato.
Con la misma lentitud con la que se agachó, el capitán puso el collar
alrededor del cuello de Ruby, para poder abrocharlo.
Brandt: Para
ellos, la completa comprensión de la realidad, y, por ende, el dominio del
Espacio, fue obtenida inicialmente por un espíritu excepcional, el cual
llamaron el Artista.
Ruby se sentía abrumada, no sabía si por la voz de Brandt en su oído, o por
la energía que parecía emanar la presencia de la pieza en su cuello.
Brandt: El
Artista, absoluto maestro de todo tipo de alteración a la realidad, y completo
conocedor de la naturaleza del Espacio, se mostró como el guía más alto de los
no comunes, enalteciendo su existencia con magníficos logros en éste y muchos
mundos… incluso se dice que su última obra fue crear un mundo ideal para todos
quienes quisieran vivir la plenitud del espíritu, siempre y cuando pudieran
alcanzarlo desde la voluntad de su alma… conocedor de cada técnica de
manifestación concebida y por concebirse en todos los ciclos vitales de la
humanidad, el Artista se plasmó como regente de la esencia última del
conocimiento, trascendiendo cualquier era de los comunes y no comunes.
Brandt: Se
dice que el Artista tuvo múltiples hijos, y cada uno de ellos maduró su
espíritu para ser maestro a su manera, dominando alguna de las incontables
formas de transformar la realidad, y ocupándose de alguna de las artes que su
padre dominó por primera vez.
El capitán se alejó de la fogata, y continuó hablando tras ubicarse junto
al arroyo, Ruby notó esto después, pues el extraño brillo que parecía emanar de
las joyas en su cuello acaparaba toda su atención.
Brandt: Un
día, el Artista fue abordado por una de sus agraciadas hijas: la Orfebre. Quien,
en el júbilo de su maestría, le dijo que había encontrado la forma de poner la
esencia del dominio del Espacio en cuatro joyas: un collar, un brazalete, un
anillo, y una piedra preciosa… y pidió permiso a su padre para legar estas
joyas a la humanidad.
Brandt: Su
padre le preguntó qué sentido tendría poner tal poder en un reino plagado de
comunes y espíritus inmaduros, y la Orfebre le respondió que simplemente haría
del pasar del tiempo algo más interesante… poner a disposición de espíritus
pequeños el poder de cambiar la realidad a su antojo, poner las llaves de la
realidad dentro de objetos comprensibles por la mente más simple, haría parte
de lo que convierte al arte en algo universal: la arbitrariedad.
Ruby: Un…
collar.
Brandt: Con
la bendición de su padre, la Orfebre lanzó sus 4 joyas a la tierra de los
hombres comunes, y éstas pasaron a formar parte del desarrollo histórico de la
humanidad… usadas en algunas eras, y olvidadas en otras, pues debían estar
juntas para ejercer su función. Por sí solas, no representaban más que su propia
voluntad de estar juntas, por lo que buscaban portadores relevantes entre sus
semejantes… fue así como en la mayoría de los casos, estos adornos fueron a
parar a manos de personas excepcionales, reyes y hombres poderosos, aunque
muchos de ellos jamás tuvieran idea de lo que eran en realidad.
Ruby: Estas
son… las Joyas del Primer Rey.
Brandt: Ese
fue el nombre que los anglos le dieron al collar hace mucho tiempo, ahora son…
las joyas de Ruby.
Ruby miró con más detenimiento aquel collar, el brillo que emanaba de sus
diamantes no era normal, y ahora sabía por qué. Cuando pudo notarlo, vio como
Brandt se fijaba cuidadosamente en el brillo del collar mientras ella lo tenía
puesto, sus diamantes iniciaron emanando una pálida transparencia, hasta
proyectar un color muy parecido al azul de sus ojos, o a la luz que su sangre
proyectó en el bosque.
Ruby: El
robo en el banco… fueron Hugh y Claire… y esto fue lo que consiguieron.
Brandt: Así
es.
Ruby: Todas
esas personas.
Brandt: No
conocí sus rostros, ni a sus familias, temo que no puedo sentir pesar por ellos
más que por cualquier otro enemigo que haya tenido que acabar en el campo de
batalla… y creo que tú tampoco.
Un silencio se apoderó de la escena, mientras Ruby discutía consigo misma
el por qué sentía que las palabras del capitán eran ciertas. Por alguna oscura
razón, confiaba en él más que nunca.
Brandt: Muchos
morirán en esta guerra antes de que podamos ver un mejor mañana, me gustaría
decir que Anglia fue el principio, pero tú también estuviste en Sílica y en el
Bosque Oscuro… nuestras manos estaban manchadas de sangre desde hace mucho
tiempo.
Ruby: ¿Por
qué… a mí?
Brandt: ¿A
caso no ves cómo te lucen? Ni siquiera en Kitty se verían tan bien.
Si la intención de Brandt era minar la tensión con aquella broma,
definitivamente lo había logrado, pues una pequeña risa de Ruby surgió para
hacer más extraña la conversación.
Brandt: Acabamos
de empezar algo grande, enorme, y nuestro deber es terminarlo… tu papel en esto
será crucial.
Ruby asintió de forma dubitativa, pero con confianza.
Brandt: Llévalas
ocultas bajo tu camisa, y no dejes que tus camaradas las vean. ¿alguna otra
pregunta?
Tras una pausa silenciosa, Ruby sólo pudo pensar en una cosa.
Ruby: Capitán
¿cuál es el color de su alma?
Brandt puso una sonrisa a medias y estiró su mano derecha, la cual comenzó
a mirar con concentración. Rápidamente, una figura cristalina comenzó a
formarse, cuando terminó, la lanzó para ser atrapada en el aire por Ruby. Era
una Merodeadora.
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