Parte 8: Almas ancianas II
Almas ancianas II. Podría pensarse que la tierra se había convertido en un erial rojo sangre, todo alrededor se teñía del color del atardecer. Esta deducción era más fácil para Jürgen al ver que todo en el horizonte y a la redonda no podía ser mucho más que montones de arena. Las montañas azules de Azraq se habían quedado atrás, y lo que ahora quedaba en el límite de la vista era la redondez del sol que se empezaba a ocultar, sin una sola nube en el cielo. Yvette: Hermoso ¿no? Y viene lo mejor. Yvette estaba sentada sobre el filo de una colina relativamente baja, contemplando todo lo que tenía en frente, dentro de lo cual se hallaban sus compañeros, quienes preparaban un campamento en medio de la arena, debajo de ellos. Jürgen fue acercándose a ella. Jürgen: ¿Por qué les hiciste armar el campamento en mitad de la duna? Yvette: Es mejor que les sea fácil encontrarlo, para lo que viene. Tranquilo, Mors se encargará de que las carpas no caigan ni con la...